COMIDA EXÓTICA EN OTAVALO
Otavalo, conocido como el “Valle del Amanecer”, alberga en su cultura
gastronómica algunos platillos incluso de nombres extraños, pero que poseen una
tradición ancestral desde el momento mismo de su preparación.En las calles Bolívar y Estévez Mora del Barrio San Blas, Marcia Granda,
todos los días y durante 20 años, realiza la tradicional “Colada de Churos”,
platillo que es preparado con caracoles pequeños, conocidos como “churos” estos
son recogidos en lagos, quebradas, aguajales y en aguas de poca corriente que
se dan en zonas subtropicales de Intag.La minuciosidad con que se prepara este platillo conlleva varios
procedimientos, que inicia dejando los churos expuestos al sol durante dos
horas para que el molusco arroje todos sus desperdicios, después se los lava
hasta siete veces en períodos de una hora.


Un par de cuadras hacia el
norte, en el mercado 24 de Mayo, el exótico platillo “Caldo de Mondongo” o
también conocido como “Caldo de Calavera” se exhibe en grandes ollas que llaman
la atención de los clientes. Cabezas y patas de borrego que debido a su alta
demanda, son transportados desde el moderno Camal de Quito, son carbonizadas
con un soplete a gas. Antonio Vela, heredero de esta tradición relata que
antiguamente este procedimiento se realizaba con ramas de eucalipto encendidas.En este caldo, se añade la
nariz y lengua de la cabeza del borrego. Además es preparado con refrito de
cebolla, ajo y especias naturales. Se sirve con mote, papa, aguacate y
picadillo de cebolla blanca y perejil. La lengua, nariz y patas de borrego
pueden ser también consumidas aparte, pero las cabezas son las más apetecidas,
se venden de 10 a 15 diarias, nos cuenta Rosa Pinengla esposa de Antonio Vela.
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